
Levántate y deja que Cristo te transforme
Cuando el trabajo es desagradable, pesado o servil, ahí se prueba nuestro carácter. Cristo mismo lavó los pies de sus discípulos y nos mostró que la verdadera obediencia comienza cuando nos levantamos y actuamos. Si damos el primer paso, Él transformará lo tedioso en algo que resplandezca con su luz.








