Más que servir: satisfacer a Cristo
Resulta más fácil servir que derramarle nuestras vidas completamente a Jesús. El objetivo del llamado de Dios es su satisfacción, no simplemente que hagamos algo para Él
Resulta más fácil servir que derramarle nuestras vidas completamente a Jesús. El objetivo del llamado de Dios es su satisfacción, no simplemente que hagamos algo para Él
El servicio a Dios no es una obligación impuesta, sino el desbordamiento natural de una vida en la que Cristo se ha revelado plenamente. Cuando su naturaleza habita en mí, servirle deja de ser un deber y se convierte en el fruto espontáneo de mi amor por Él.
El llamado de Dios no revela quién soy yo, sino quién es Él. Solo cuando mi alma está en armonía con Cristo puedo oír su voz y responder como Isaías: ‘Heme aquí, envíame a mí
Debe haber un funeral blanco, una muerte que tiene tan sólo una resurrección: resucitar a la vida de Jesucristo.
Nada puede derrotar una vida así, pues está en unidad con Dios con el único propósito de ser su testigo
Si permitimos que el Espíritu Santo nos lleve cara a cara con Dios, también escucharemos lo que oyó Isaías: la voz del Señor. Y en perfecta libertad, también diremos: “Heme aquí, envíame a mí.” Cristo sigue llamando a quienes tienen oídos dispuestos a escuchar.