Devocionales

¿Necesito escucharlo?

No desobedecemos a Dios de forma consciente; simplemente evitamos escuchar la voz de Cristo, porque sabemos que cuando Él habla debemos obedecer, y solo al atenderlo descubrimos con vergüenza cuánto tardamos en responder, aunque siempre nos sigue llamando como hijos a amarlo de verdad.

¿Agoniza tu esperanza en Dios?

Cristo promete guardar en completa paz a aquel cuyo pensamiento persevera en Él. Cuando llevamos cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, nuestra fe se fortalece para el tiempo de la prueba. No permitas que tu imaginación se muera de hambre; conságrala a Dios, recuerda quién es tu Señor y deja que tu esperanza en Cristo recobre su brillantez

¿Se muere de hambre tu imaginación?

Cristo nos llama a levantar los ojos y mirar a Dios nuevamente.
Cuando nuestra mente se concentra en ídolos —incluso en nosotros mismos, en nuestras experiencias o en nuestro servicio—, nuestra imaginación espiritual se debilita y nuestras oraciones se vuelven ineficaces.
Solo al salir de nosotros mismos y dirigir deliberadamente nuestros pensamientos hacia Dios, Cristo nos restaura y nos capacita para vivir y orar más allá de nuestras propias fuerzas.

Agotados para Dios, sostenidos por Cristo

El proceso de convertirte en pan partido y en vino derramado significa que tú tienes que ser el alimento para otras personas hasta que ellas aprendan a alimentarse de Dios. Llega al agotamiento para Dios, pero recuerda que Él es tu provisión. Antes de que los otros aprendan a servirse directamente de la vida del Señor Jesús, tendrán que valerse de ella por medio de ti.

El precio real de la santificación

La santificación no es un concepto liviano ni una experiencia superficial.
Ser santificados significa ser hechos uno con Cristo, de tal manera que la misma naturaleza que gobernó su vida gobierne también la nuestra.
Esto nos cuesta todo lo que no es de Dios, pero nos une plenamente a Jesucristo y a la obra del Espíritu Santo en nosotros.