Autor: Jesús García Morcillo

¿Andas de blanco?

Debe haber un funeral blanco, una muerte que tiene tan sólo una resurrección: resucitar a la vida de Jesucristo.
Nada puede derrotar una vida así, pues está en unidad con Dios con el único propósito de ser su testigo

Llamado por Dios

Si permitimos que el Espíritu Santo nos lleve cara a cara con Dios, también escucharemos lo que oyó Isaías: la voz del Señor. Y en perfecta libertad, también diremos: “Heme aquí, envíame a mí.” Cristo sigue llamando a quienes tienen oídos dispuestos a escuchar.

Él a solas con nosotros

Jesús sólo puede enseñarnos algo cuando acallamos todas nuestras preguntas intelectuales y nos encontramos a solas con Él. Cuando el sufrimiento, la desilusión o la soledad nos separan de todo, Cristo nos prepara para oír Su voz y recibir Su enseñanza más profunda.

¿Alguna vez has estado a solas con Dios?

Cuando Dios logra llevarnos a estar verdaderamente a solas con Cristo, comenzamos a vernos como somos ante Sus ojos. Entonces comprendemos que solo Él puede revelarnos lo oculto de nuestro corazón, y que el orgullo es lo último que debe morir antes de aprender realmente de Él.

Obedecer a Cristo, aunque cueste

Obedecer a Cristo puede causarles dolor a otros, pero nuestra tarea no es controlar las consecuencias, sino confiar en que Él cuidará de todos los involucrados.
La verdadera obediencia no impone condiciones a Dios, sino que descansa en Su soberanía.

Los ojos abiertos

Cuando una persona ha nacido de nuevo, lo sabe porque recibió algo como regalo del Dios Todopoderoso y no debido a su propia decisión. La salvación significa recibir de Dios, por medio de Jesucristo, el perdón de los pecados

Un examen interior en intercesión

Sólo cuando Dios nos protege con la milagrosa santidad de su Espíritu, nuestro espíritu, alma y cuerpo pueden ser guardados en una rectitud sin mancha hasta la venida de Jesús. El mismo Espíritu que nutrió la vida de Cristo alimenta la vida de nuestro espíritu

¿Mi sacrificio vive?

Dios no quiere que entregues tu vida para morir, sino que te identifiques con la muerte de Cristo para poder vivir completamente para Él. Cuando te unes a la muerte de Jesús, las ataduras se rompen y entras en una relación con Dios que te permite ser un sacrificio vivo, entregando cada una de tus fuerzas para Su gloria.

Intimidad con Jesús

Jesús no buscaba solo seguidores que recibieran poder o bendiciones, sino amigos que caminaran íntimamente con Él. Cuando permitimos que Cristo se acerque hasta lo más profundo de nuestra vida, nunca volvemos a estar solos, y el fruto visible es una vida equilibrada, tranquila y completamente bajo Su control.

La adoración que transforma la bendición

La adoración no es solo un momento, es una decisión diaria. Cuando Dios nos bendice, espera que le devolvamos esa bendición como una ofrenda de amor. Si la retenemos, se marchita; pero cuando la rendimos a Cristo, Él la transforma en vida para otros. Nuestra comunión con Dios debe sostener todo lo que hacemos en el mundo.