
El carácter se forma en lo cotidiano
El carácter de la vida no se define en dos o tres momentos dramáticos, sino en diez mil pequeños momentos. Si Dios no gobierna esos pequeños momentos y no trabaja para renovarnos en cada uno de ellos, no hay esperanza para nosotros. Pero por Cristo, su gracia inagotable y transformadora nos cambia día tras día.







