Cristo nunca será derrotado
Nuestro mayor temor no debería ser fracasar, sino pensar que Jesucristo puede ser vencido.
La tenacidad espiritual no es pasividad, es trabajar y permanecer firmes con la certeza de que Dios nunca será derrotado. Aunque nuestras esperanzas parezcan purificarse en medio de la espera, Cristo prevalecerá y sus virtudes —amor, justicia y perdón— triunfarán.
Permanece espiritualmente tenaz en Él.