Sí, el cambio es posible, no porque tú tengas sabiduría o fuerza, sino porque has sido bendecido con la gracia de Jesús.
No estás atrapado. No estás sumergido en concreto. Tu vida no es un callejón sin salida. La posibilidad de un cambio no se te ha escapado de las manos. El cambio es posible para ti y para mí, aun en los lugares donde parece no ser posible. ¿Por qué? Porque la gracia del Dador de gracia transformadora nos ha hecho el lugar de Su morada.
Si preguntaras qué está haciendo Dios, en qué está trabajando entre el “ya” de tu justificación y el “todavía no” de tu santificación, la respuesta se te podría dar en una sola palabra: cambio.
Primero está ese trabajo de crecimiento personal y cambio al cual los teólogos llaman santificación progresiva. Es el compromiso de Dios de transformarme en lo que Él declaró que yo sería en el momento de mi justificación. En cada situación, lugar y relación de mi vida, Dios está utilizando personas, lugares y cosas como Sus herramientas de gracia transformadora.
Él no está descansando. No abandona la obra de Sus manos. No toma descansos; está permanentemente trabajando para transformarme en todo lo que Su gracia me hace posible ser. Él no estará satisfecho con que yo sea solo un poco mejor. Trabajará por gracia hasta que yo esté final y completamente libre de pecado, es decir, moldeado a la imagen de Su perfectamente justo Hijo.
Este celoso Salvador es también un Creador insatisfecho. No está contento con dejar a este mundo en la condición caída en la que se encuentra. Así que vendrá un día cuando Él hará todas las cosas nuevas. Él regresará al mundo a la condición en la que se encontraba antes de que el pecado provocara tanto daño.
El cambio es realmente el objetivo de tu Redentor. El cambio personal (Tito 2:11-14) y el cambio ambiental (Apocalipsis 21:1-5) son Su santo propósito. Cuando estés decepcionado de ti mismo, dolido por el pecado en tus relaciones o molesto con la condición del mundo y clames por un cambio, estarás clamando por algo que es el centro en el propósito de la gracia de tu Salvador.
El cambio no significa que obtendrás la lista de deseos que piensas que te proporcionarán una buena vida. El cambio no significa que Dios convertirá a las personas que te rodean en las personas que tú deseas que sean. Y por supuesto que el cambio no significa que Dios utilizará Su poder para hacerte la vida más fácil o placentera de acuerdo a tu definición.
Pero puedes descansar con la seguridad de que existe un Dios de gracia que conoce exactamente en qué área necesitas un cambio verdadero y te ofrece todo lo necesario para que ese cambio suceda.
Para profundizar y ser alentado:
Colosenses 3:1-17
Tito 2:11-14
Apocalipsis 21:1-5
Paul Tripp
