Es inútil tratar de establecer tu propia soberanía. Las personas no te quieren como su rey y Dios no renunciará a Su santo trono.
Constantemente le doy lugar a la fantasía de que tengo
la sabiduría,
el poder,
y el carácter
para controlar a las personas,
los lugares
y las cosas en mi vida
que parecen estar fuera de control.
Me pongo a mí mismo
en el centro
y hago que todo sea sobre mí.
Pero no tengo
el derecho,
el poder
ni la necesidad de control, porque Tú tienes
toda situación,
todo lugar
y toda persona
bajo Tu sabio control.
Tú gobiernas sobre todas las cosas para mi beneficio
y para Tu gloria.
Así que, una vez más,
me llamas
a entregarte el control
y descansar
en Tu cuidado soberano.
Para profundizar y ser alentado:
Daniel 2:20-23
Paul Tripp
