
No es solo una fecha
No necesitamos más luces, ni más ruido, ni más distracciones. Necesitamos volver a mirar a Aquel cuyo nombre sigue siendo esperanza para un mundo cansado.

No necesitamos más luces, ni más ruido, ni más distracciones. Necesitamos volver a mirar a Aquel cuyo nombre sigue siendo esperanza para un mundo cansado.

La historia de la Navidad no trata de luces decorativas, sino de Cristo, la luz verdadera que vino a un mundo de oscuridad. Bajo el peso del pecado, nadie podía traer esperanza, pero Dios envió a Su Hijo. Jesús entró voluntariamente en nuestras tinieblas para que pudiéramos conocer la luz y la vida para siempre

Mira al pesebre y ve a Aquel que vino a morir. Escucha el canto de los ángeles y recuerda que la muerte será el único medio por el cual se otorgará la gracia. Mira a tu árbol y recuerda otro árbol —uno no decorado con ornamentos brillantes, sino manchado con la sangre del Hijo de Dios. Mientras celebras, recuerda que el camino de tu celebración fue la muerte de Aquel a quien celebras; sé agradecido.

Jesús sabía lo que significaba tomar nuestro lugar. Sabía que sufriría por un momento para traernos aceptación eterna. El Hijo fue temporalmente separado del Padre para que tú y yo pudiéramos ser aceptados para siempre. Este es el verdadero corazón de la Navidad: Cristo vino a restaurar lo que habíamos perdido. La separación fue real, pero también lo fue la victoria. ¡Celebremos esta gloriosa verdad!

Jesús vivió como un peregrino sin hogar, fue despreciado, rechazado y crucificado voluntariamente. ¿Por qué? Para darte un hogar eterno con el Padre. Esta Navidad, no olvides que tu esperanza no está en una casa terrenal, sino en la gracia de Aquel que lo dejó todo por ti.

Dios te llama a luchar contra el pecado todos los días y Él pelea a tu favor con divino poder… Seguir leyendo

Sé que, como yo, tú quisieras que el presente fuera un destino confortable, pero no lo es. Es una incómoda… Seguir leyendo

Puedes estar desanimado y sentirte sobrepasado por tus problemas, pero nunca estás solo, ni abandonado con recursos limitados. Jesús, incluso en Su momento más oscuro, supo que el Padre estaba con Él. Y ahora, por la gracia capacitadora de Cristo, tú también puedes enfrentar las aflicciones con la certeza de que Él está contigo. Tus problemas no determinan tu destino. ¡Él lo hace!

Cada vez que deseas hacer y eliges hacer lo correcto ante los ojos de Dios, celebras la gracia que es… Seguir leyendo