
¡No nos salgamos del tema!
Cuando Pablo afirmó que Cristo sería magnificado en su cuerpo, tanto si vivía como si moría, expresó una decisión firme: dar lo máximo de sí por lo supremo de Cristo. No es un asunto de razonamientos, sino de voluntad rendida. En las crisis, Dios nos llama a decidir sin reservas, para que Cristo sea todo en nosotros.








