Categoría: Imágenes Devocionales

Obedecer a Cristo, aunque cueste

Obedecer a Cristo puede causarles dolor a otros, pero nuestra tarea no es controlar las consecuencias, sino confiar en que Él cuidará de todos los involucrados.
La verdadera obediencia no impone condiciones a Dios, sino que descansa en Su soberanía.

Los ojos abiertos

Cuando una persona ha nacido de nuevo, lo sabe porque recibió algo como regalo del Dios Todopoderoso y no debido a su propia decisión. La salvación significa recibir de Dios, por medio de Jesucristo, el perdón de los pecados

Un examen interior en intercesión

Sólo cuando Dios nos protege con la milagrosa santidad de su Espíritu, nuestro espíritu, alma y cuerpo pueden ser guardados en una rectitud sin mancha hasta la venida de Jesús. El mismo Espíritu que nutrió la vida de Cristo alimenta la vida de nuestro espíritu

¿Mi sacrificio vive?

Dios no quiere que entregues tu vida para morir, sino que te identifiques con la muerte de Cristo para poder vivir completamente para Él. Cuando te unes a la muerte de Jesús, las ataduras se rompen y entras en una relación con Dios que te permite ser un sacrificio vivo, entregando cada una de tus fuerzas para Su gloria.

Intimidad con Jesús

Jesús no buscaba solo seguidores que recibieran poder o bendiciones, sino amigos que caminaran íntimamente con Él. Cuando permitimos que Cristo se acerque hasta lo más profundo de nuestra vida, nunca volvemos a estar solos, y el fruto visible es una vida equilibrada, tranquila y completamente bajo Su control.

La adoración que transforma la bendición

La adoración no es solo un momento, es una decisión diaria. Cuando Dios nos bendice, espera que le devolvamos esa bendición como una ofrenda de amor. Si la retenemos, se marchita; pero cuando la rendimos a Cristo, Él la transforma en vida para otros. Nuestra comunión con Dios debe sostener todo lo que hacemos en el mundo.

El “después” de la vida de poder

Todas nuestras promesas y determinaciones acaban en una negación, porque no tenemos el poder de cumplirlas.
Cuando llegamos al final de nosotros mismos, Cristo invade nuestra vida por medio del Espíritu Santo, y desde ese momento solo Él dirige nuestro camino.

¿Por qué no te puedo seguir ahora?

Cuando Dios permite un tiempo de espera, no lo llenes con actividades ni decisiones apresuradas. Espera en Cristo, porque correr antes de su dirección sólo revela que aún confiamos más en nuestra fuerza natural que en su obra en nosotros. Seguir verdaderamente a Jesús requiere conocernos a la luz de su verdad y someternos a su tiempo.

Nubes y oscuridad

“Nubes y oscuridad alrededor de él…”Salmo 97:2 Devocional Una persona que no ha nacido de nuevo por el Espíritu de… Seguir leyendo