
Recuerda lo que Dios recuerda
Es maravilloso recordar que Jesucristo tiene necesidades que nosotros podemos suplir: ‘Dame de beber…’ (Juan 4:7).
Cuando recuerdo lo que Dios recuerda sobre mí, puedo reconocer si Él sigue ocupando el mismo lugar en mi corazón. Si no es así, debo dejar que la tristeza según Dios produzca arrepentimiento.








