Categoría: Imágenes Devocionales

Recuerda lo que Dios recuerda

Es maravilloso recordar que Jesucristo tiene necesidades que nosotros podemos suplir: ‘Dame de beber…’ (Juan 4:7).
Cuando recuerdo lo que Dios recuerda sobre mí, puedo reconocer si Él sigue ocupando el mismo lugar en mi corazón. Si no es así, debo dejar que la tristeza según Dios produzca arrepentimiento.

¿Tienes vitalidad para todo?

Nacer del Espíritu significa mucho más de lo que usualmente pensamos. Nos da una nueva visión y nos mantiene totalmente llenos de vigor para todo, por medio de la provisión inagotable de la vida de Dios

Visión y oscuridad

Cuando Dios te da una visión y luego te envuelve en oscuridad, espera. Él obrará en ti conforme a lo que te mostró, si confías en su tiempo.
No trates de ayudarle a cumplir su Palabra; permite que su disciplina destruya toda autosuficiencia, hasta que solo Cristo sea tu realidad.

Más que servir: satisfacer a Cristo

Resulta más fácil servir que derramarle nuestras vidas completamente a Jesús. El objetivo del llamado de Dios es su satisfacción, no simplemente que hagamos algo para Él

La vocación de la vida natural

El servicio a Dios no es una obligación impuesta, sino el desbordamiento natural de una vida en la que Cristo se ha revelado plenamente. Cuando su naturaleza habita en mí, servirle deja de ser un deber y se convierte en el fruto espontáneo de mi amor por Él.

La voz de la naturaleza de Dios

El llamado de Dios no revela quién soy yo, sino quién es Él. Solo cuando mi alma está en armonía con Cristo puedo oír su voz y responder como Isaías: ‘Heme aquí, envíame a mí

¿Andas de blanco?

Debe haber un funeral blanco, una muerte que tiene tan sólo una resurrección: resucitar a la vida de Jesucristo.
Nada puede derrotar una vida así, pues está en unidad con Dios con el único propósito de ser su testigo

Llamado por Dios

Si permitimos que el Espíritu Santo nos lleve cara a cara con Dios, también escucharemos lo que oyó Isaías: la voz del Señor. Y en perfecta libertad, también diremos: “Heme aquí, envíame a mí.” Cristo sigue llamando a quienes tienen oídos dispuestos a escuchar.

Él a solas con nosotros

Jesús sólo puede enseñarnos algo cuando acallamos todas nuestras preguntas intelectuales y nos encontramos a solas con Él. Cuando el sufrimiento, la desilusión o la soledad nos separan de todo, Cristo nos prepara para oír Su voz y recibir Su enseñanza más profunda.

¿Alguna vez has estado a solas con Dios?

Cuando Dios logra llevarnos a estar verdaderamente a solas con Cristo, comenzamos a vernos como somos ante Sus ojos. Entonces comprendemos que solo Él puede revelarnos lo oculto de nuestro corazón, y que el orgullo es lo último que debe morir antes de aprender realmente de Él.