Categoría: Imágenes Devocionales

La apremiante fuerza del llamado

Dios nos vuelve como pan partido y vino derramado para glorificarse. Cuando el llamado de Cristo nos alcanza, toda ambición y deseo personal son anulados. Solo permanece esta verdad: apartados para el Evangelio

El llamamiento divino

No fuimos comisionados para predicar la salvación o la santificación, sino para levantar a Jesucristo.
Él sufrió en la redención para redimir al mundo entero y colocarlo restaurado ante el trono de Dios.

¿Comprendes tu llamamiento?

Nuestro llamado no es a ser santos por nosotros mismos, sino a proclamar a Cristo y Su redención.
La santidad personal no es la causa, sino el fruto de la redención.
Solo cuando dejamos de mirarnos a nosotros mismos y nos entregamos por completo a Él, comprendemos verdaderamente nuestro llamamiento.

El dilema de la obediencia

El mensaje de Dios para ti podría lastimar a ‘tu Elí’, pero tratar de impedir el sufrimiento en la vida de otra persona resulta ser un obstáculo entre tu alma y Dios. Si evitas que a alguien le corten su mano derecha o le saquen su ojo derecho, es por tu cuenta y riesgo.”
Cristo nos llama a obedecer, no a proteger lo que Él mismo está transformando.

¿Quién eres, Señor?

Cuando el Señor habla, no hay escapatoria. Él viene a nosotros con autoridad y transforma nuestro entendimiento.
Si al servir a Cristo actuamos desde nuestro orgullo o impaciencia, lo herimos, aunque creamos estar cumpliendo un deber.
El verdadero servicio a Jesús brota de un espíritu afable, no de la satisfacción personal.

Mira de nuevo y piensa.

Jesús dice que no debemos angustiarnos por nuestra vida. Él conoce nuestras circunstancias mejor que nosotros mismos y declara que no debemos dejar que las preocupaciones se conviertan en lo principal.
Mira de nuevo y piensa. Mantén tus pensamientos en el mucho más de tu Padre celestial.

Deja espacio para Dios

La gran lección que debemos aprender es que Cristo puede irrumpir en cualquier momento.
Vive siempre a la expectativa y dale lugar para que entre cuando Él lo decida

La preponderante instrucción de Dios

No es suficiente admitir mentalmente que Dios ha redimido al mundo, ni siquiera basta saber que el Espíritu Santo puede hacer realidad en mi vida todo lo que Jesús hizo. Debo tener el fundamento de una relación personal con Él. Pablo no fue llamado a una doctrina, sino a una relación viva con Jesucristo

Transformados por la contemplación

Cuando contemplamos la gloria del Señor, somos transformados a Su imagen. Nada debe opacar “la vida que está escondida con Cristo en Dios”.
Mantén tu corazón abierto ante Él y permite que Su gloria te refleje.