Devocionales

Levántate baja la dirección de Dios

Cuando el Espíritu de Dios viene a nosotros, no siempre nos da visiones gloriosas, sino que nos guía a hacer las cosas más sencillas. Cristo nos encuentra en la obediencia cotidiana. Si nos levantamos bajo Su inspiración y obedecemos, la depresión pierde su dominio y entramos en un nivel de vida superior.

La vida que actúa en la obediencia

Cristo no nos llama a producir vida por nuestras propias fuerzas. Cuando Él dice: «Levántate de los muertos», Su llamado trae consigo luz y poder. No vencemos para obtener vida; obedecemos porque la vida de Cristo ya está obrando en nosotros. En el mismo acto de confiar y dar el paso, Su gracia se manifiesta y descubrimos que Él ya estaba operando en nuestro interior.

¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?

Ninguno de nosotros vive para sí mismo. En Cristo estamos unidos, y cuando uno se debilita espiritualmente, otros sufren también. Nuestra vida no nos pertenece: hemos sido dejados en la tierra para servir al Señor Jesucristo. Ser “testigos” significa gastar nuestras fuerzas, nuestro corazón y nuestra mente por Él. Servir a Cristo es nuestra manera de agradecer su maravillosa salvación.

La disciplina de atender a su voz

A veces Cristo permite que atravesemos tinieblas no para abandonarnos, sino para enseñarnos a escuchar su voz. En la oscuridad no es tiempo de hablar ni de buscar explicaciones humanas, sino de guardar silencio, obedecer y prestar atención. Cuando aprendemos a oír a Cristo en lo secreto, Él nos lleva luego a proclamar en la luz lo que primero nos habló al corazón.

¿Has escuchado hoy su voz?

La meta de mi vida espiritual es identificarme tanto con Jesucristo que siempre escuche a Dios, sabiendo que Él siempre me oye. Si estoy unido a Cristo, le prestaré atención todo el tiempo mediante mi fervor y dedicación a escuchar. No es que me rehúse a escuchar a Dios, sino que muchas veces mi consagración no está bien ubicada. Me dedico a las cosas, al servicio, a mis propias convicciones, y Dios puede decir lo que quiera, pero simplemente no lo escucho.