Devocionales

Los placeres cotidianos predican la gracia.

Incluso el placer predica la gracia. Cada experiencia de belleza y gozo, desde un delicioso emparedado hasta un atardecer multicolor, es un regalo inmerecido de Cristo. No disfrutamos estas cosas porque las merezcamos, sino porque Él es bueno, paciente y lleno de gracia. Cada pequeño placer cotidiano es una predicación silenciosa del amor de Cristo por nosotros.

Cristo vive en ti: esperanza verdadera y poder diario

Somos capaces de elegir y hacer lo correcto solo porque Cristo vive en nosotros y nos da el poder de hacerlo por Su gracia. No solo nos ha perdonado, ha venido a vivir en nosotros, y en ello hay esperanza verdadera

Su sufrimiento, nuestra esperanza

Jesús no vino a la tierra en esplendor real, sino como un siervo. Sufrió cada día, en cada etapa de Su vida, para salvarnos de nuestro pecado y de nuestro sufrimiento. Su sufrimiento es nuestra salvación y nuestra esperanza en medio del dolor.