
Amor por el cual somos amados
Este pasaje nos habla que nuestra capacidad de amar a Dios no surge de nosotros mismos, sino que es una respuesta al amor que Dios nos mostró primero.

Este pasaje nos habla que nuestra capacidad de amar a Dios no surge de nosotros mismos, sino que es una respuesta al amor que Dios nos mostró primero.

En Cristo encontramos la plena satisfacción y la presencia continua de Dios. Su sacrificio nos permite acercarnos a Dios con confianza y disfrutar de una relación íntima y personal con Él.

La obediencia de Cristo nos ofrece un mensaje de esperanza y salvación

Cada vez que nos reunimos en el nombre de Jesús, reconocemos su presencia entre nosotros y permitimos que su poder actúe en nuestras vidas y circunstancias

Santiago nos recuerda que nuestra nueva vida en Cristo es un regalo de la gracia soberana de Dios. Al reconocer que hemos sido hechos nacer de nuevo por la voluntad de Dios y su palabra de verdad, somos llamados a vivir como primicias de su creación, dedicados a Él y comprometidos a reflejar su gloria en todas nuestras acciones.

La honestidad y la transparencia son claves para que nuestras relaciones sean instrumento para afilar nuestro carácter a la semejanza de Cristo

El matrimonio, instituido por Dios, refleja su amor y fidelidad.

La generosidad refleja el carácter de Dios y trae bendiciones abundantes

La Palabra de Dios nos recuerda que lo más valioso y digno de alabanza es una vida marcada por el temor del Señor y el reflejo de esta relación genuina, externa e interna.

Dios ofrece salvación a todos los que invocan su nombre