Sé que, como yo, tú quisieras que el presente fuera un destino confortable, pero no lo es. Es una incómoda preparación para un destino confortable.
Me costaba mucho levantarme de la cama cada mañana y me vestía con sentimientos de pavor. Sabía lo que enfrentaría debido a que ya lo había enfrentado anteriormente con los demás. Llegábamos al cuarto de los casilleros, en donde el olor a sudor se mezclaba con el del ungüento que nos aplicábamos el día anterior para el dolor. Mientras nos poníamos lentamente el equipo, nuestro deseo de estar ahí se mezclaba con el conocimiento de las dificultades que nos esperaban. En el campo, debajo del sol resplandeciente y después de unos ejercicios extenuantes, queríamos vomitar, tener solo un momento para respirar o dejar el campo y renunciar. Por la noche ingeríamos grandes cantidades de comida, tomábamos una ducha caliente, recibíamos un masaje y nos acostábamos temprano. La mañana llegaba rápidamente y la rutina comenzaba una vez más.
Esta era la rutina diaria de unas prácticas veraniegas de fútbol americano. Era una agotadora pero eficiente forma de prepararnos para la temporada que estaba por comenzar. Realmente hacía una diferencia entre los niños y los hombres. Nos enseñó a trabajar a través del dolor. Nos enseñó la importancia de realizar cada jugada correctamente. Nos enseñó cómo trabajar en equipo y seguir las órdenes del entrenador. Y sobre todo, le daba a nuestros cuerpos condición física. Al final del verano, ya no te faltaba tanto el aliento como en un principio y ya no recordabas cuándo era la última vez que habías vomitado en medio de la práctica. Estas prácticas dos veces al día eran duras, pero eran para nuestro bien. Y no eran nuestro destino, sino una preparación para la temporada que estaba por comenzar.
Sí, tu vida es difícil ahora. Estás siendo llamado a realizar cosas difíciles en este mundo caído. Estás siendo llamado a decir no a los sentimientos de desaliento y a los deseos de renunciar. Has sido llamado a perseverar, haciendo las mismas buenas obras una y otra vez hasta que sean naturales en ti. Eres llamado a trabajar con otros que están sufriendo las mismas dificultades y a someterte a las sabias órdenes de tu Salvador y Rey. Enfrentarás dificultades mañana y en los días venideros, pero no durarán por siempre. Sí, habrá momentos de comodidad durante el camino —momentos de descanso, sanidad y retiro— pero serán seguidos por más dificultades. Debes enfrentar estas dificultades debido a que el lugar en el que te encuentras no es tu destino. No, es un lugar de preparación para tu destino final, el cual está por venir. La preparación es dura, pero tú y yo no estamos listos, por ello debemos prepararnos para nuestro destino final, el cual será nuestro hogar.
Agradécele hoy a Dios que tiene un hogar esperándote y que te ama lo suficiente para utilizar las dificultades con el propósito de prepararte para darte la bienvenida a tu hogar final. Tu preparación no durará para siempre, pero tu destino no tendrá fin.
Para profundizar y ser alentado:
Isaías 48:1-11
Paul Tripp
